Un poema de Patricio Ignacio Ibarra que invita a los músicos a recordar para quién y para qué se canta
Por FAMUC.CL
En solo diecisiete versos, el cantautor y poeta Patricio Ignacio Ibarra nos entrega una obra breve pero de una profundidad devastadora, su poema “Músicos”, escrito en 1991 y publicado en su libro El Ministerio Musical Contemporáneo en 1992, no es simplemente una crítica, es una interpelación espiritual, una plegaria disfrazada de espejo, una exhortación amorosa pero firme al corazón del artista cristiano.
Músicos
Privilegiada raza de vanidosos
especímen extraño del universo humano
conjugas letras y versos,
ejecutas instrumentos,
eres cual general victorioso
entre los aplausos
y exiges halagos
jactándote de tu humildad.
Músico,
pasajero fugaz
en el campo melancólico de la vida.
No vayas con tales ropas
al encuentro de tu Dios
ni siquiera lo pienses
sólo acude a Él como un siervo
y di, ¡hazme útil!
Análisis del poema
El poema abre con una afirmación tan provocadora como real:
«Músicos / Privilegiada raza de vanidosos / espécimen extraño del universo humano…»
El autor no suaviza el lenguaje, el músico es retratado como un ser complejo, brillante, talentoso, pero propenso al orgullo y la autoidolatría, la paradoja es evidente, mientras el músico se jacta de humildad, espera aplausos, mientras ejecuta melodías que deberían exaltar lo alto, a menudo termina buscando reconocimiento propio.
«Eres cual general victorioso entre los aplausos…»
Aquí Ibarra utiliza una imagen potente, la del músico como un comandante de la escena, rodeado de vítores, pero en riesgo de caer en la trampa del ego espiritual, el poema no niega el don del músico, ni lo desprecia, más bien lo pone en su lugar, un don es para servir, no para lucirse.
La segunda mitad del poema cambia de tono, del retrato casi sarcástico pasamos a una advertencia espiritual:
«No vayas con tales ropas al encuentro de tu Dios…»
Ibarra recuerda que la vestimenta del ego, la vanidad y la falsa humildad no son bienvenidas ante el trono de Dios, no importa cuántos escenarios haya pisado el músico, ni cuántas notas haya afinado, Dios no busca estrellas, busca siervos.
El final del poema es, en esencia, una oración:
«Sólo acude a Él como un siervo / y di, ¡hazme útil!»
Y ahí está el corazón del mensaje: la utilidad del músico no está en su habilidad, sino en su disposición al servicio.
Un poema vigente para una generación en búsqueda
Aunque escrito en los años 90, el poema “Músicos” resuena hoy más que nunca, en una era donde las plataformas amplifican talentos, pero también egos, donde las luces del escenario pueden encandilar tanto como las del alma, donde el nombre del artista muchas veces brilla más que el Nombre al que se supone sirve.
Este poema no juzga, nos recuerda, nos recuerda que el arte cristiano no nace para complacer al público, sino para tocar el cielo, que los acordes más puros no son los afinados en el instrumento, sino los que brotan de un corazón rendido.
Ibarra: el cantor que nos sigue enseñando
Patricio Ignacio Ibarra ha sido mucho más que un músico, ha sido un sembrador de conciencia, un provocador de almas, un cantor que no temió decir lo que incomoda.
Con más de 3.500 composiciones, 26 discos publicados y una vida entera dedicada al servicio, su testimonio respalda cada palabra de este poema.
Desde FAMUC, celebramos esta obra no solo como literatura, sino como una brújula espiritual para quienes hacemos música con propósito, que nunca olvidemos que no fuimos llamados a brillar, sino a servir, que no fuimos enviados a ser admirados, sino a ser útiles.
Marco Barros Rebolledo
Este sentido verso , compuesto en momentos extraordinarios, de abundancia y bienestar, quizá desnudar el corazón ministerial, primero de mi persona y luego de los tantos músicos, bandas y grupos que dirigí, aprendí que un músico, debe servir a otros… tengo desde mucho tiempo la práctica de limpiar los baños y la hice práctica real en todos los que quisieran participar, en conciertos y tocatas. El baño se transformo en escuela para tratar el orgullo desmedido que llevan a rastras tantos artistas…lo hice sencillamente porque el orgullo es uno de los principales enemigos del alma humana…. porque antes de la caída, está la soberbia y el narcisismo….