Por Marco Barros R.
En busca de armonía en tiempos turbulentos
Hoy mientras leía los titulares de distintos medios digitales, no podía dejar de sentir como el ritmo de mi corazón se aceleraba, entre lo que podría ser o no ser una verdad, entre los entresijos de una realidad que a menudo preferimos ignorar, analistas que suponen influencias cruzadas en la cuenta pública de este año y como podría tener algún efecto en las próximas elecciones, falta de transparencia, populismo penal, problemas graves que afectan el bolsillo familiar, pulpos verdes y su corrupción, adornando todo esto como música de fondo con un sin número de balazos en medio de una feria libre y como nota de paso, aparece el Instituto Nacional de Derechos Humanos con la finalidad de “ poner orden” y para finalizar y volver a la calma nos agasajan con la nota del deporte que nos hace viajar con nuestra imaginación y pensar en ser ganadores de una copa que nos haría olvidar por algunos momentos las dificultades de nuestra realidad nacional.
Todo esto me recuerda mi tiempo en el conservatorio y las largas horas para lograr dominar una pieza musical y en medio de la vorágine de un año marcado por tiempos y compases violentos, es inevitable sentir la inquietud y la incertidumbre que se respira en el ambiente. Los directores de orquesta de este momento intentan bajar la intensidad de una realidad que aumenta su complejidad día a día, pero la tensión sigue siendo palpable vivimos al compás de las horas que van naciendo, cada momento es una nueva oportunidad para encontrar nuestra propia harmonía en medio del caos. El compás, esa unidad de tiempo que se organiza en grupos, nos recuerda que, a pesar de las dificultades, seguimos avanzando, adaptándonos a los cambios y buscando equilibrio en un mundo que parece estar descontrolado.
Es importante recordar que, aunque la violencia y la turbulencia nos rodeen, podemos encontrar formas de resistir y mantener la serenidad. El arte de la música nos enseña que, incluso en los momentos más oscuros, existe la posibilidad de crear belleza y armonía, de unirnos a través de la música de la vida, así que, mientras seguimos al ritmo de las horas que van pasando, recordemos que cada instante es valioso, una oportunidad para conectarnos con nosotros mismos y con los demás, para buscar la avenencia y la paz que tanto necesitamos. Sigamos adelante, confiando en que, a pesar de todo, la música de la vida sigue sonando, trayendo consigo esperanza y renovación.