Por Marcela Mardones
Envejecimiento, puede traer consigo pérdidas: sociales, soledad, depresión, ansiedad, confusión, cambios de comportamiento en la personalidad y hasta problemas cardíacos como la taquicardia.
Envejecer, no solo significa llegar a la etapa de adulto mayor, es un poco más cruel; la piel se vuelve rugosa (cuando te miras al espejo no reconoces a la persona frente a ti), los movimientos se vuelven más lentos, la marcha inestable, el organismo comienza a pasar la cuenta abrazándonos con todo tipo de dolor, molestias y enfermedades, a veces consecuencias de no habernos cuidado cuando nos creíamos súper chicas y súper chicos. ¡Éramos jóvenes invencibles! veíamos el crepúsculo tan lejano. Ahora las enfermedades cardiovasculares llegan para quedarse y todo aquello que parecía tan fácil y que se hacía de forma mecánica, ahora en el atardecer de nuestros adultos mayores, resultan tareas complejas de realizar, ahora necesitan asistencia para casi todo y en algunos casos, para todo.
En esta etapa la compañía son los recuerdos de todo su peregrinar.
No es fácil ver el atardecer de alguien que amas. Siempre creí que lo peor sería ver morir a mi padre o a mi madre, ahora me doy cuenta que lo difícil es ver en ellos un crepúsculo oscuro y tan largo. Ver los ojos de mi padre oscurecerse, que necesita asistencia 24/7 para todo lo que requiere, ¡duele!
Mi padre y yo, hemos vivido de cierta forma un cambio de roles, ahora soy quien sostiene su mano, quien cambia su pañal, quien lo ayuda caminar, etc. // lo haría por mil años// está vulnerable, sí, pero sigue siendo mi padre y yo su hija.
Ha sido triste para mi verlo apagarse ¡claro qué sí! pero lo peor es saber que vive una soledad no deseada.
A veces deseo con toda mi mente saber que se ha ido a descansar en los brazos de nuestro señor y a reencontrarse con sus antepasados.
Él sabe que cuando me deje, lo recordaré y que nos volveremos a ver.
nuestros adultos mayores son mucho más que abuelitos que regalan dulces a los nietos ¡nos necesitan!, necesitan de nuestras caricias, de nuestras conversaciones, de nuestras atenciones, necesitan saber que la vejez no es sinónimo de soledad ni de estorbo.
UN POETA NO PODRÍA HABERLO ESCRITO MEJOR. ESO ES LO QUE PASA EN ESTÁ ETAPA DE LA VIDA, GRACIAS MARCELA POR DESCRIBIR EL OCASO DE UNA HISTORIA. BENDICIONES