Por Patricio Ibarra
La buena educación llevada a la vida diaria
Muy a menudo escucho decir frases de que voy a realizar esto o iré a tal parte o espérame a tal hora, lo que será un despropósito si eso que se dice, no se hace…Para el creyente las cosas que se dicen, debiesen ser como una firma, porque implica seriedad y consideración al prójimo, de lo contrario es mejor decir NO…los tiempos van cambiando y las formalidades también, es pésimo para una persona decir una cosa y no cumplirla, porque se verá en entredicho y ya no se le creerá o por lo menos; “no se le creerá mucho”, creo yo, que el creyente de verdad, debe conservar la seriedad de sus dichos o palabras, ser comprometido de lo que habla, primero; porque es de buena educación, segundo; porque significa que respetas al prójimo.
También creo que en el hablar nuestro, (hablamos de comunicación) debe existir una buena práctica, La palabra nos enseña, que de una fuente no salen dos tipos de agua, diciéndolo más claro, no te expreses a garabatos y blasfemias , ni con palabras maliciosas ni de doble sentido, el creyente debe vivir una vida íntima consecuente con su fe…¡en todo aspecto!, conozco gente que se dice creyente y habla a punta de garabatos, luego cuando se junta en reuniones cristianas, se comporta como un Santo…esto mis queridos amigos es HIPOCRESIA RELIGIOSA y esas tales personas, son solo religiosas y esclavas aun…
No hay que engañarse por las palabras bonitas, en la vida abundante de un creyente, es que no importan las circunstancias de la vida, siempre debe ser verdadero. ¡Ser de verdad!
También como norma básica, en las cuestiones domésticas y sencillas de la vida, como un compromiso o una cita, o una reunión etc…si dices una hora, entonces llega a esa hora, no media o una hora después, de lo contrario NO te comprometas, es una norma básica del buen vivir, El Señor Jesús decía y enseñaba que TU SI,SEA SI…Hay que llevar la buena educación y las formas respetuosas a la vida diaria…en la casa, en el trabajo, en mi relación con la sociedad, etc. Un refrán muy popular es ese del Padre Gatica, “que predica, pero no practica”, lo que se convierte en una afrenta para el evangelio de Dios.
Yo creo que debemos decir y hacer…